El Museo de Arte Contemporáneo de Vigo MARCO

Uno de los recintos culturales más importantes de Vigo es sin duda alguna el Museo de Arte Contemporáneo que se encuentra ubicado en la calle Príncipe, una de las más importantes de la ciudad, y también de las más transitadas. Tal vez sea por esta razón que cientos de turistas, aún no buscando específicamente este espacio, se lo encuentran y, deslumbrados por su belleza exterior e interés interior, no pueden evitar conocerlo.

Este museo es uno de los de más claros ejemplos en lo que a “rehabilitación del patrimonio histórico” refiere. El edificio fue construido en el siglo XIX, aunque entonces fue creado debido a la necesidad local de levantar una cárcel pública. Las obras fueron autorizadas, según las actas, el 16 de mayo de 1861 por el Ministerio de Vigo.

En aquel momento, la prisión fue construida por obra y gracia del arquitecto José María Ortiz y Sánchez, y si bien en principio iba a tratarse únicamente de un penal de reclusión, al inaugurarse en 1880, el edificio ya era todo un Palacio de Justicia con juzgados, prisiones, y hasta una casona para los guardianes que trabajaban allí.

Curiosamente un siglo más tarde, en 1980, el ahora Museo estuvo a punto de ser derribado, ya que se pensaba construir una zona de espacios verdes en el lugar. Sin embargo, la idea fue rechazada. Más tarde, los arquitectos vigueses: Salvador Fraga Rivas, Francisco Javier García-Quijada Romero y Manuel Portolés Sanjuán fueron adjudicados para realizar la rehabilitación del edificio, declarado “Bien de Interés Cultural” por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia en 1990.

Tras la conclusión de las obras, el edificio fue destinado como Museo de Arte Contemporáneo. Las obras tardaron cerca de tres años en finalizarse y tuvieron un coste cercano a los dos millones de euros. Hoy, tras poco más de una década de su inauguración, el museo de arte contemporáneo es uno de las visitadas obligadas para todos aquellos que se acercan hasta esta ciudad gallega.

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